El futuro de la Fundación Bancaja

La pérdida de Bancaja afectará a las principales instituciones culturales. La entidad subvenciona al Palau de la Música, Les Arts, el IVAM, La Luz de las Imágenes, así como numerosos proyectos públicos La oferta de su Centro Cultural, en el aire tras la nacionalizaciónMúltiples interrogantes envuelven el futuro de la Fundación Bancaja.

J. R. S. VALENCIA La pérdida de Bancaja tras la nacionalización de la matriz de Bankia no sólo supone la total desaparición del peso financiero de la entidad valenciana sino, consecuentemente, afectará de forma considerable a los proyectos culturales que emprendía o en los que colaboraba como patrocinador a través de su Obra Social y Cultural.

Y es que, la entidad financiera valenciana subvencionaba a las principales instituciones culturales de la Comunitat Valenciana, así como participaba económicamente en actividades, festivales o actos culturales organizados tanto por entidades públicas como privadas de las provincias de Valencia y Castelló. Al mismo tiempo, financiaba las actividades de su propio Centro Cultural que hace apenas unos años era totalmente rehabilitado y convertido en un vibrante foco de actividades. Su puesta en valor fue una de las primeras decisiones adoptadas por el hasta ahora presidente de Bancaja, José Luis Olivas, quien no dudo en destinar más de doce millones de euros en unir y rehabilitar los dos edificios de la plaza de Tetuán. Ahora, con la pérdida del 37,7% que tenía en la matriz de Bankia, la institución valenciana se queda sin los ingresos que le correspondían por su participación en los beneficios. Ello implica que no tiene garantizado dinero para sus presupuestos más allá de los 28,3 millones aprobados para 2012 y de los aproximadamente cien millones de euros que mantiene como tesorería, además del patrimonio inmobiliario.

Tal es la situación que, con la liquidez de la que dispone ahora siempre y cuando no le sea requisada por los nuevos gestores de Bankia, apenas puede hacer frente a cuatro ejercicios. De los 28 millones de presupuesto de 2012, 16 están destinados a la Fundación Bancaja, un 44,5% menos que en el ejercicio de 2011. La cantidad y la situación deja en el aire un importante número de colaboraciones. Así, por ejemplo, Bancaja es el principal Mecenas del Palau de les Arts al que aporta un millón de euros anuales. Quinientos mil en 2011, de los setecientos mil iniciales, recibe anualmente el Palau de la Música para su funcinamiento y doscientos mil euros, de los cuatrocientos mil iniciales, el IVAM. Al museo le patrocina exposiciones y catálogos y paga al menos una de las grandes muestras del año. Este ejercicio, la de Stella.

Otras instituciones subvencionadas en 2011 por la Fundación fueron el proyecto La Luz de las Imágenes -1.08.000-, el Museo Príncipe Felipe-182.000- o incluso la Hispanic Society de Nueva York a quien rehabilitó su sede a cambio de la cesión temporal de la colección Visión de España de Sorolla con la que inauguró su centro cultural.
La situación resulta preocupante para unas instituciones tocadas ya económicamente, deudoras y con un elevado coste de mantenimiento. La Fundación tenía consignado para 2011, noventa mil euros para la publicación de catálogos de exposiciones y 616.000 euros para la organización de las mismas en su centro cultural. Todo eso ahora queda en suspenso para el futuro más inmediato.

Pero además, en el apartado cultural la entidad colabora y participaba en un buen número de actividades, al margen de sus propios concursos de arte o cine.
Estaba presente en el Auditori de Torrent-38.000-, el Certamen Internacional de Bandas-27.000-, colaboraba con la Federación de Sociedades Musicales-32.ooo- sin olvidar festivales como la Mostra de Mim, Nits al Castell, la Mostra de Titelles, la de Pallasos, o la Feria del Libro o convocatorias como el Premi Sambori. En Castellón participaba, entre otros en los proyectos de Castelló Cultural-Auditorio-tiene tres salas de exposiciones y organizaba numerosos ciclos de conferencias y conciertos.

¿Qué sucederá con los Sorolla y Picasso?

Los interrogantes en torno a la obra cultural de Bancaja van mucho más a allá de su participación en actividades culturales porque, además, posee una importante colección de arte. Si bien el patrimonio en sí de Bancaja está integrado en Bankia no lo está el que pertenece a su fundación. Sin embargo, la situación económica en que queda la Fundación ha llevado ya a algunos círculos a preguntarse dónde podría acabar este patrimonio o si en un futuro tendrá que echar mano de él para poder mantener cierta vida propia o sus mismas instalaciones y colaboraciones.
La Fundación es propietaria de un importante número de obras de arte, entre ellas el célebre cuadro de Sorolla “Triste herencia”. Pero además es el mayor coleccionista de España de estampas de Picasso. Posee dentro de su importante colección -principalmente siglo XIX y XX- diversas series completas de las suites de grabados de Picasso como “Suite Vollard”, la “Suite 347”, la “Suite 156”, la “Caja de Remordimientos”, “Fumadores”, “Retratos de Familia” o la “Suite 60”, además de un puñado de linograbados y cerca de un centenar de libros ilustrados por el artista.

El otro día leí esta noticia en el periódico y entendí que el arte también sufre la crisis. ¿Qué será de las exposiciones que allí se realizan? ¿Y del patrimonio artístico de Bancaja con sus más de 5.000 obras? ¿Qué pasará con piezas como Al agua, Barcas de pesca o Triste herencia de Sorolla? ¿Y de las demás? Como veréis son muchas las preguntas y muy pocas las respuestas. Sinceramente no sé cuál será el futuro de la Fundación Bancaja.

Un saludo,

Ana Gómez Orts.

 

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Blog dels alumnes de 5é de llicenciatura (Història de l'Art Valencià) i de 3r de grau (Història de l'Art Valencià Modern i Contemporani) de la Universitat de València
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5 respostes a El futuro de la Fundación Bancaja

  1. David Prats Mira ha dit:

    Gracias por colgar esto Ana, la verdad es que las repercusiones pueden ser realmente desastrosas a medio plazo para toda iniciativa cultural o artística llevada a cabo por parte de la desaparecida Bancaja. Ahora puede que los proyectos pensados se queden en nada, pero quizás los que ya están en curso y necesitan financiación acabarán por no despegar y de alguna manera esto hace que el mundo de la cultura, a los niveles a los que estamos costumbrados, van a cambiar radicalmente en esta época de crisis.

  2. ANA MARIA MORANT ha dit:

    A mi, como a todos los que valoramos el arte y la cultura, me disgusta que la situación actual de la economía perjudique a los proyectos culturales y pueda hacer que disminuyan mucho o incluso que algunos lleguen a desaparecer.
    Pero si soy sincera, me he quedado alarmada al ver las cifras que se barajan en el artículo para proyectos de exposiciones y demás. Si nos damos cuenta de las cifras, vemos que los costes de los proyectos culturales son excesivos, pero habría que estudiar el por qué.
    Cuando hace unos meses visité junto con los compañeros de clase de museología el IVAM, nos sorprendió a todos la cantidad de dinero que se gastan en mobiliario para las exposiciones: vitrinas, peanas, estanterías, mesas, etc. , y no digamos ya en las cajas para el transporte de las obras de arte; gastos que no se reciclan porque, tal y como explicó la encargada, cada obra de arte necesita su caja propia y no vale para otra; en cada nueva exposición el mobiliario es nuevo, no se reutiliza nada por asuntos de color, o por algún centímetro más de altura en una peana o en una mesa que hacen inservibles las que hay en el almacén. Y no digamos ya el gasto en impresión de miles de catálogos que luego no se venden y están en montones por el suelo.
    Si quienes planean esos gastos y quienes se ven enriquecidos por ellos tuvieran un poco de mesura seguro que los costes se reducirían y con menos dinero se podrían subvencionar más proyectos, pero si la mentalidad no cambia y la gestión no mejora me temo que no hay solución.
    Ana Mª Morant

    • Efectivamente, yo misma he podido comprobar el estado de los almacenes del IVAM, en una visita que hizo mi clase, 3º A, en la asignatura de Museología y Museografía con Alejandro Villar. Y creo que se podrían reducir gastos en cuanto a las peanas, vitrinas, y catálogos. Sin embargo no se deberían quitar grandes cantidades de dinero a partidas para aspectos como el transporte y las cajas donde se llevan las obras, ya que como dijo Alejandro es un tema muy importante, que puede afectar gravemente a la seguridad, integridad y conservación de las propias obras de arte.

  3. Mariangeles Pérez ha dit:

    Pues sí Ana, efectivamente, el futuro de la Fundación Bancaja se antoja oscuro, como oscuro es el futuro de la educación y de la sanidad pública, la sociedad del bienestar se tambalea, y los humanistas debemos reflexionar sobre ello, y actuar en consecuencia.
    Los presupuestos manejados por los organismos valencianos en la historia reciente han sido desorbitados, no tanto en cultura como en otras actividades de las que excelentes estudios recientes han dado cuenta, la cultura del evento y de la ostentación de la que los gestores han hecho gala y por la que se han gastado cantidades indecentes de dinero, que no se almacena en ningún lugar porque se ha quemado. Quemado como la pólvora, como la gasolina de los coches, como las velas de los barcos, como la hospitalidad a las visitas insignes… como tantas cosas que ni siquiera se cifran, porque no se han auditado.
    Y las soluciones sí están en nuestra mano, hay gente en la calle, también aquí en nuestras calles, en Valencia ayer mismo eramos un buen grupo. Un gran número de personas que no está dispuesto a que el Estado se rinda a los poderes económicos, y deje a los ciudanos a expensas de intereses puramente comerciales. El futuro de la obra social que realizaba la Fundación Bancaja puede ser gestionado por otra fundación, con auditorías y controles, sin directores estrella, y sobre todo sin políticos al frente de las instituciones culturales. Luchar por el mantenimiento de los centros culturales y la educación pública es nuestro deber como ciudadanos, protegiendo al mismo tiempo nuestro futuro como historiadores ¡exijámoslo!

  4. Aroa Rodrigo ha dit:

    Yo también estoy de acuerdo con Ana.
    Pero tengo que decir que parece que la cultura no interese, no a los ciudadanos, que a unos más a otros menos sí que interesa, pero sí a la “gente de dinero”. Hace poco en Valladolid querían celebrar los toros porque decían que era cultura y proporcionaba beneficios (que estaría por ver a quién se les proporciona) pero que el Conservatorio de Música era una ruina, que no era rentable tener a un profesor para un alumno (que me digan cómo piensan hacer la clase de instrumento si no es así). Y mi pregunta después de escuchar eso fue: ¿Acaso los toros (independientemente de nuestra ideología) son más culturales que la música? Y este mismo desprestigio que sufre la música también lo sufren el resto de artes “clásicas” (entendidas como las diferentes a las contemporáneas inmediatas).
    Pienso que habría que reflexionar desde arriba sobre qué es lo que de verdad importa, aunque para algunos siempre será su bolsillo y éste no se verá afectado.

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